El sábado 3 de enero, Estados Unidos llevó a cabo una operación militar en Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y marcó un cambio abrupto en la situación política del país que suma un nuevo factor de volatilidad geopolítica en los mercados financieros.
Los principales índices en Wall Street abrieron con al alza: el Dow Jones alcanzó niveles récord, y tanto el S&P 500 como el Nasdaq mostraron avances superiores al 0,80%.
Las acciones energéticas estadounidenses, incluyendo grandes petroleras y empresas de servicios petroleros, registraron ganancias significativas, impulsadas por expectativas de que podrían tener un papel importante en la recuperación de la producción de crudo en Venezuela.
Venezuela posee una de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero su producción está muy por debajo de su potencial. Los acontecimientos llevaron al mercado a revaluar la probabilidad de una normalización gradual de la producción, exportación y participación de empresas internacionales en el sector.
Ante la incertidumbre geopolítica, los metales preciosos (oro y plata) y activos como Bitcoin mostraron un aumento en su cotización, reflejando demanda por refugio.
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