El par de cambio entre el dólar estadounidense y el peso chileno es un parámetro de gran relevancia para la economía chilena: impacta el comercio exterior, los flujos de capital, la inflación importada, y la rentabilidad de los exportadores.
En los próximos 30 días, varios factores confluyen: las elecciones presidenciales, condiciones externas volátiles, y expectativas de política monetaria interna.
Chile es un gran exportador de cobre, y los ingresos por exportación, así como la percepción de estabilidad macro, dependen del precio del cobre.
Si los inversores globales muestran mayor apetito por activos de mercados emergentes, o entran flujos hacia Chile, el tipo de cambio se debilita.
Si la Reserva Federal (Fed) baja expectativas de tasas, el dólar tiende a bajar y las monedas emergentes por lo general se ven fortalecidas. Esto impacta al peso indirectamente.
Un crecimiento débil o una inflación que se descontrole genera vulnerabilidad cambiaria. En el caso de Chile, la OCDE advierte que el crecimiento está moderado.
Un déficit de cuenta corriente amplio o un crecimiento fuerte de las exportaciones (por ejemplo por cobre) genera mayores presiones de apreciación del peso.
Cambios políticos radicales, reformas agresivas, o falta de claridad en el equipo económico pueden generar que los mercados descuenten un mayor riesgo, lo que eleva USD/CLP.
La tasa de política monetaria (TPM) del Banco central, expectativas de recortes o alzas, y las intervenciones de mercado afectarán la rentabilidad en pesos y, por ende, el tipo de cambio.
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